lunes, 25 de febrero de 2008

DE POLITICOS Y COFRADIAS

En estos días próximos a las elecciones, se están produciendo una serie de acontecimientos que cuanto menos son curiosos. En estos días, es muy común ver a políticos ejerciendo de cofrades y a cofrades ejerciendo de políticos. Siendo ambas cosas iguales de denunciables.

Llevamos una época en la que se nos anuncia de manera reiterada el fin de los días cofradieros. Un constante “que viene el lobo…”, y sinceramente, me parece algo exagerado. A mi humilde entender, la Semana Santa de Sanlúcar de Barrameda no está en esas horas bajas que tantos se preocupan de hacernos ver. En nuestra Semana Mayor existe actualmente una corriente de juventud pujante que no existe en otras ciudades de nuestro entorno. Si estuviésemos tan mal, no se hubiese llegado a fraguar la que es hoy en día la última Hermandad de nuestra localidad, como es la del Resucitado. Si anduviésemos tan mal como dicen, no habría dos Agrupaciones Parroquiales con intenciones de convertirse en un horizonte no muy lejano en Hermandades. Si fuese cierto la mala salud que algunos quieren hacernos ver, no existirían tres tertulias cofrades consolidadas, algunas más exclusivas que otras, pero al fin y al cabo son tres grupos de cofrades que se unen para el engrandecimiento de la Semana Santa.

Esto viene unido a que las nuevas juntas de gobierno de algunas Hermandades han incorporado a muchos jóvenes, caso de Estudiantes, Esperanza, Angustias… o algunas que están compuestas en su totalidad por jóvenes como son los casos del Resucitado o la renovadísima junta de la Hermandad del Consuelo, que ha conseguido que se tenga en boca de todos a esta señera Hermandad de la ciudad.

Por todo esto digo que me parece a mí, que nuestra Semana Santa no está de capa caída, que es una invención tanto de políticos como de cofrades que “juegan” a ser políticos. Y no lo digo por una ideología concreta. Puesto que unos por meter el miedo hacia los contrarios, como otros supuestamente para querer acabar con las tradiciones, están lanzando el mismo mensaje. Pero para mí, lo verdaderamente grave es que desde dentro del mundo de las Cofradías se les siga el juego a los políticos, y los cofrades entren en esa ruleta rusa, que lo único que nos puede hacer es perjudicarnos. Los políticos usan a las personas y grupos sociales como clínex. Solo se acuerdan del pueblo soberano en época de elecciones, mientras no las haya a la vista el pueblo se convierte en llano. Y con el colectivo cofrade hacen exactamente lo mismo. Nos quieren usar, embaucando a nuestros representantes, a nuestros Hermanos Mayores, prometiéndoles grandes ayudas si sale tal o cual. No debemos caer en ese juego como cofrades. Cada uno como persona es libre de tener sus ideologías, y debe ejercer su derecho al voto como tal, pero no dejarse influenciar por falsas promesas o supuestas amenazas a nuestro colectivo.

Para terminar, solo dejo una reflexión y una petición, ¿un político sería capaz de cerrar los hoteles o bares de una ciudad turística como la nuestra? ¿Sería capaz de acabar con las carreras de caballos? ¿Sería capaz de acabar con la Semana Santa?... Y pedirles a nuestros políticos que no jueguen a ser cofrades, y a los cofrades que no jueguen a ser políticos.

El guardabrisas.

Antonio Romero González